¿Quién hace el esfuerzo en una sesión de fotos de banda?
// Músicos, fotógrafo o ambos: repartir el esfuerzo de la captura alivia la presión de la sesión y hace que las fotos salgan de manera natural.
Enfrentarse a una sesión fotográfica trae consigo una gran responsabilidad, y eso lo sienten especialmente los músicos más novatos y los fotógrafos que recién parten. Una buena manera de alivianar esa carga es sincerarse antes de disparar y preguntarse con honestidad: ¿qué cosas soy capaz de hacer para que esta sesión salga de manera natural? En este capítulo, que en la guía corresponde a la página 30, propongo una forma muy resumida de responder esa pregunta: dividir los esfuerzos de la captura en tres agentes. El esfuerzo puede estar a cargo de los músicos, a cargo del fotógrafo, o repartirse en el trabajo de ambos.
Cuando el esfuerzo lo hacen los músicos
Hay muchos artistas que tienen características y una impronta muy especial, muy difícil de igualar. Pienso, por ejemplo, en una persona que lleva el cuerpo completo tatuado: si bien mucha gente tiene tatuajes, no todos están dispuestos a hacerlos de esa manera. Eso lo vuelve un personaje carismático y, sobre todo, cada vez más irremplazable. En la medida en que agregue cosas y sume características, va a ser más difícil de imitar, y por lo tanto su producto y su oferta visual serán mucho más exclusivos.
Lo mismo vale para un cantante que baila o que sabe hacer cosas que otros no hacen. Cuando el músico aporta ese material, el esfuerzo y el protagonismo de la captura recaen en él.
Cuando el esfuerzo lo hace el fotógrafo
El segundo caso es el inverso: importa mucho qué clase de fotografía y qué oferta puede hacer el fotógrafo. Si tiene equipamiento para hacer una sesión debajo del agua, eso va a funcionar muy bien, porque hay muy pocos discos cuya gráfica ofrezca esa propuesta visual. Si tiene un dron y puede lograr una toma aérea, ocurre algo curioso: ya no importa tanto si el personaje tiene o no tatuajes, si lleva un aro en la lengua, en la nariz o en las orejas, o si está maquillado. Todo eso pasa a un segundo plano en la captura.
En estos casos, el fotógrafo es el protagonista y se está llevando todo el esfuerzo: su equipamiento y su propuesta visual son los que hacen la diferencia.
Cuando el esfuerzo es de ambos
El tercer escenario es la planificación conjunta entre músico y fotógrafo. Aquí se conversa antes: "vamos a hacer un fotomontaje, necesito que se pongan así y asá". Y en ese contexto sí toma más sentido estar maquillado o portar algo particular en la indumentaria, porque responde a una planificación entre las dos partes.
Un ejemplo que me gusta mucho es el de una banda estándar donde todos posan iguales, y de pronto ocurre un acto disruptivo: una persona sube los brazos y se estira. Ese pequeño gesto rompe los patrones y le aporta enormemente a la foto, pero es un esfuerzo del músico, una cosa sobre la que el fotógrafo no tiene mucho control. Los fotógrafos no somos tan buenos directores como para pensar en estas cosas todo el tiempo, así que la invitación queda hecha a los músicos: atrévanse a esa clase de gestos, avancen al plano de la fantasía y no se queden tanto en el de la realidad.
Una tabla de orientación para cada agente
A modo de orientación, a cada uno de estos agentes le pueden servir ciertas características en las que perseverar:
- Los músicos: maquillaje, vestuario, disfraces, actitud, lenguaje no verbal.
- Los fotógrafos: equipamiento, composición, dirección del modelaje, liderazgo de la sesión, momentos decisivos.
- Ambos: elegir un buen lugar y emplazamiento, hacer un muy buen trabajo de postproducción, planificar muy bien y tener una muy buena idea detrás.
Repartir la carga es ganar naturalidad
Saber de antemano quién va a hacer el esfuerzo en la sesión no es un detalle menor: es lo que permite que todo se haga más fácil y que el resultado salga de manera natural, sin forzar a nadie a un rol que no le acomoda. Con esto, el capítulo de los esfuerzos de la captura llega a su fin. Atentos, porque ahora viene un capítulo que complementa muy bien la composición: cómo fotografiamos a los grupos. Un gran abrazo.